Ya van varias veces: Bebo, bebo hasta marearme, bebo hasta que de repente mi realidad se ve afectada (pero no la de los demás, que desde fuera me observan, se ríen, o me dan palmaditas de condescendencia)...
Y de repente me doy cuenta, de que mis recuerdos de la infancia se parecen mucho a esa sensación... los recuerdos están por partes, como flashazos, como sueños todos, y veo a los niños: parecen estar sumidos en un estado de ebriedad constante.
Que no se me malinterprete, no fomento la bebida en el menor de edad, simplemente me parece que ese estado, que al recordarlo es borroso, lleno de movimiento (al menos en mi caso es asi), se parece mucho a lo que los niños viven (un niño de dos-tres años por ejemplo).
Es como un estado de euforia constante, donde no existe tanta reflexión (o al menos no una reflexión demasiado compleja).
Será que al beber, buscamos el retorno a la infancia? a ese estado donde no teníamos preocupaciones más que las que vienen de no alcanzar el juguete o no tener leche o jugo si tenemos sed?
No lo sé... es la segunda vez que medito sobre esto en el mes...aunque claro, hablo sobre mi perspectiva...cero "malacopa" jajajajaja, imagino que el caso contrario es aquel que al beber se vuelve el viejo amargado en que, si su vida no es lo suficientemente fructífera, se convertirá.
The Art of Frozen 2
Hace 6 años
